PARA ESCRITORES NOSOTROS
ÉRASE UNA VEZ.....
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CUENTOS, OPINIONES y...ALGO MÁS
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Era un pueblo llamado antiinvierno, ya que en él no se daba esa estación del año caracterizada por el frío y la nieve. En el vivía la niña Jéssica, por lo demás bastante envidiosa y egoísta. El 23 de noviembre vio por televisión como celebraban las navidades en Madrid y enseguida tuvo el sentimiento de ir para allá. Así, pues, le preguntó a su papá si sería posible el viaje. Éste le dijo que no ya que estaban pasando un momento bastante malo económicamente. Jéssica lo lamentó y dejó correr una lágrima por su mejilla. Un día el papá la mandó a comprar el periódico y en el kiosco había un anuncio sobre la venta de una máquina de hacer nieve. Su corazón se alegró y en seguida corrió a contárselo a su papá, para ver si se la podía comprar. Éste fue a interesarse sobre la oferta y cuando llegó se encontró con un mensaje que decía: Máquina de nieve agotada. La verdad que lo sintió bastante ya que Jéssica volvería a desilusionarse. Cunado regresó a la casa su hija estaba escribiendo una carta al niño Jesús: “Querido Niño Jesús: Este año no me he portado muy bien pero voy a mejorar. Te cuento que mi deseo sería ir a Madrid, para pasar la navidad en pueblo con mucha nieve. Me hace mucha ilusión tocar la nieve. Saludos. Jéssica.” El 24 de diciembre, a las 11:58 p.m., la niña salió de su casa y a lo lejos vio una estela de nubes y al ratito un copo de nieve cayó sobre su cara. Apenas lo podía creer. Pensó que era un regalo del niño Jesús y se puso muy contenta. Ahora estaba convencida que algún día caería mucha nieve y que podría acariciarla y jugar con ella. Lo cierto es que desde ese momento Jéssica fue más amable y cariñosa con todos y una fe envidiable guiaba su vida. Estaba convencida que con fe se consiguen todas las cosas.. Malka R. Samuel 6º Grado |
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Llovía día y noche, y así durante años y siglos. Los habitantes del
pueblo buscaban razones y por fin las encontraron: Vivían bajo la
triste sombra de un gigante inconsolable, y sus lágrimas caían sin
cesar sobre el desdichado pueblo. Los vecinos se fueron cansando de la situación y decidieron solucionarla. Lo mejor sería hablar con el gigante. Por favor no llores más, le decían con un tono muy educado. Pero no obtuvieron ninguna respuesta. Por lo que decidieron utilizar la fuerza. !Véte de aquí!, le gritaba la multitud. Pero él se entristeció más y derramaba más lágrimas, por lo que el pueblo se inundó totalmente. Ante esta situación, a alguien se le ocurrió la idea de hacerse amigo del gigante para conocer las razones por las que lloraba tanto. * ¿Por qué lloras? - Porque no me quieren en ninguna parte, dijo con tristeza. Entonces todo el pueblo decidió acogerlo para que fuese un poco más feliz. Así que le dijeron. * Por favor, ven a vivir con nosotros. El gigante mostró una gran sonrisa y dijo con palabras agradecidas. . ! Gracias, por fin puedo vivir con otras personas ¡ Desde entonces dejó de llover, el pueblo se llenó de flores y comenzó a ser muy visitado por personas de todas partes, que querían conocer su curiosa historia. Todo el pueblo estaba muy contento y mucho más el gigante. Está claro, solo la acogida y el amor hacen felices a la gente. Luis B. Bentolila 6º Grado
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Esta es la historia de un periquito
llamado Pancho, que vivía feliz en los árboles de la
plaza de Chacao. Pancho era feliz, se levantaba muy temprano y al primer rayito de luz, iba hasta un charquito cercano y se lavaba el piquito y las patitas, después comía semillas que encontraba entre las plantas y pasaba todo el día jugando con otros pájaros, saltando de árbol en árbol. Un día Pancho salió a jugar y se dio cuenta que muchos de sus compañeros no estaban y empezó a buscarlos por todos lados, incluso dentro de la iglesia, pero no encontró nada. De pronto escuchó un ruido fuerte producido por el camión de la basura. Pancho se quedó frío al ver muertos sobre el montón de la basura a algunos de sus amiguitos. Muy triste voló hasta la última rama en donde nadie podía alcanzarlo y llorando, llorando, se quedó dormido. A la mañana siguiente estando todavía triste, decidió averiguar lo que había pasado y se escondió detrás de una hoja grande. Desde allí vio como unas personas rompían las matas, botaban aceite de carros por el suelo y llenaban todo de basura. Ahora comprendía que sus compañeros habían muerto porque apenas tenían que comer y el agua estaba sucia, y porque la poca comida que encontraban estaba contaminada por la basura. Esto le hizo sentir mucha rabia y pensó que debía hacer algo. Al otro lado de la plaza vio a un grupo de abuelos reunidos y se le ocurrió llamar su atención. Levantó el vuelo y se le posó en la cabeza a uno de ellos, después saltó hacia el hombro de otro. Todos estaban muy sorprendidos e intentaron agarrarlo pero él no se dejó atrapar. Con pequeños vuelos y pitidos, los fue llevando hasta donde estaban sus amigos muertos a causa de la contaminación, quedando aún más desconcertados. Apenas lo podían creer. Fue entonces que decidieron llamar a las autoridades y éstas pusieron presos a los contaminadores la plaza. Después, todos unidos limpiaron los árboles, sembraron nuevas matas y pusieron agua limpia en las estanques. A partir se ese día Pacho se convirtió en la mascota de los abuelos y en el vigilante de la plaza. Todas las mañanas alegraba a los vecinos con sus cantos y se sentía orgulloso de hacer el bien a los demás.
Guillermo López García Tercer Grado |
¿QUÉ NO TE GUSTA DE LA CIUDAD?
Opinan los alumnos de Sexto Grado
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La contaminación, los niños abandonados en la calle, la pobreza y miseria en que vive mucha gente. Ernesto Cortés Que haya injusticias, la contaminación, la delincuencia y el maltrato de los animales Samuel Chiang La inseguridad, los robos, los secuestros, la contaminación, la pobreza, y la gente abandonada en la calle. Enzo A. Codella
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La basura en la calle, la gente que no tiene trabajo, la delincuencia, y las personas sin familia. Alejandra Viale La pobreza, los ranchos que rodean la ciudad, los niños pidiendo por las calles, y la gente durmiendo en cualquier rincón de la ciudad. Emilio Aranceta. La delincuencia, las drogas, la basura en las calles y el ambiente contaminado. Alberto Briceño. |